Irán, expulsado de la mayor feria de armas de Asia por su pulso con la ONU
La XI edición de la feria «Defence Services Asia», celebrada en Kuala Lumpur entre los días 21 y 24 de abril, se clausuró con la ausencia de Irán, uno de sus participantes más destacados, «por no cumplir con la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que castiga la exportación de armas» por parte de la república islámica, según los organizadores. La representación iraní tuvo que abandonar su pabellón el segundo día del evento armamentístico más importante de Asia, que se celebra cada dos años en Kuala Lumpur y que en esta última edición ha contado con la presencia de 712 compañías de 49 países distintos.
El diario malayo «New Straits Times» detalla que Irán estaba representado por nueve compañías, vinculadas a la «Iran Aviation Industries Organisation» y a las «Iran Electronics Industries», que ocupaban un pabellón del Putra World Trade Centre. Debido a las estrechas relaciones entre ambos país, el suceso ha llegado a las más altas escalas políticas en el país asiático donde el propio ministro de Defensa de Malasia, Datuk Seri Mohd Najib Abdul Razak, tuvo que explicar la clausura del pabellón iraní y aseguró que «no se ha debido a presiones de Estados Unidos o Reino Unido sino a que Malasia acata las decisiones del organismo internacional y no nos ha quedado otro remedio».
El ministro informó que su departamento «había tomado las medidas necesarias para que Irán respetara las sanciones impuestas por la ONU, pero desafortunadamente, cuando revisamos su pabellón nos encontramos con misiles y sistemas de control de cohetes que violaban claramente el marco impuesto el pasado año».
Esta medida, a la que Irán no ha dado aún una respuesta oficial, es una consecuencia más de los tres paquetes de sanciones impuestos por Naciones Unidas a Teherán debido a la negativa iraní a detener su programa nuclear. Pese a los informes positivos del Organismo Internacional de Energía Atómica, la carrera atómica de Irán sigue despertando sospechas en los países occidentales que temen que el régimen islámico persiga la fabricación de armamento nuclear y por ello insisten en el mantenimiento de sanciones.
Irán, por su parte, mantiene que su persigue estrictamente fines pacíficos y cuenta con el aval de un informe de la inteligencia americana hecho público a finales del pasado año en el que la CIA aseguraba que Teherán había detenido su programa de armas atómicas en 2003.
Las explicaciones oficiales del ministerio de Defensa malayo contrastan con las informaciones de los medios locales que insisten en la presión llevada a cabo por los representantes de Estados Unidos para expulsar a los iraníes, cuyo pabellón incluso quedó escondido y cerrado tras un muro de cemento.
Por otra parte, ayer se hizo oficial en Teherán la victoria previsible del sector más fundamentalista en la segunda vuelta de las elecciones al Parlamento. Los aliados jomeinistas de Ahmadineyad han consolidado su mayoría parlamentaria después de haber ganado 52 de los 82 escaños disputados. En la primera votación, celebrada a mediados de marzo, el 70 por ciento de los escaños fueron a parar en sus manos.







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